Pero Bianca es fuerte y siempre arrastra a su niña asustada de nuevo a la superficie, hacia los rayos de sol que se adivinan tras las nubes. Allí no hay iniciales ni nombres susurrados sin voz en su oído. No hay días lluviosos -días amados- y el gris es su suelo. No hay nadie, nada, solo paz, solo ella misma. Y entonces, sonríe.
Eres un obstáculo, uno que a veces me hace tropezar y caer. Pero las caídas andando no matan, como máximo, lastiman. Soy una superviviente. He soportado todo, tú no eres mi