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lunes, 29 de julio de 2013

Otoño renueva

A veces, Bianca se para frente a la ventana y mira a través del cristal cómo caen las gotas de lluvia. A veces, suspira y dibuja sobre la superficie empañada una inicial ajena. En esos momentos, solo en esos momentos, se traiciona y deja que la debilidad la haga reconocer el frío, uno que no tiene nada que ver con la humedad de los días como aquel. Sabe que si se deja, moriría consumida en el fuego de aquel hielo y, cuando más hundida se encuentra, piensa en rendirse.

Pero Bianca es fuerte y siempre arrastra a su niña asustada de nuevo a la superficie, hacia los rayos de sol que se adivinan tras las nubes. Allí no hay iniciales ni nombres susurrados sin voz en su oído. No hay días lluviosos -días amados- y el gris es su suelo. No hay nadie, nada, solo paz, solo ella misma. Y entonces, sonríe. 

Eres un obstáculo, uno que a veces me hace tropezar y caer. Pero las caídas andando no matan, como máximo, lastiman. Soy una superviviente. He soportado todo, tú no eres mi insuperable, solo un bache en mi camino. Yo soy mi salvación y siempre sobrevivo.

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