¿Qué peor condena que saber lo que es
y no tenerlo?
Mira, mira monstruo con corazón,
mira, desea, ¡envidia!
lo que nunca será tuyo.
Pues aunque tengas alma
nadie la querrá.
Morirás
abandonado en tu torre
cubierto de seda
pero solo.
Como una bestia,
como el ser despreciable que eres...
Que la sociedad dice,
esa que te convirtió
en eso que ahora teme:
un engendro.
Dicen que en las noches de lluvia, cuando un trueno quiebra la oscuridad, un suspiro se propaga, como el más desgarrador de los sonidos.
Y nunca lo olvidas.