Camino hacia un abismo que no es el mío.
Me condeno sin motivo.
Abajo.
Abajo.
Abajo.
El eco de mis propios pasos.
Abajo.
Abajo.
Abajo.
¿Tienes miedo?
Tenlo. La bestia está ahí.
Abajo.
Mírala, grita, retuércete entre las cadenas.
¿La ves? ¿La reconoces?
Tú, tú deformada por el dolor.
¿Qué es eso? ¿Ira? Mejor.
Cuanto más horrible, más feroz.
Cuanto más grotesca, más terror.
Chilla, tiembla, ríe. Desátate.
¿Arrepentimiento? No, eso no.
¿Que quién soy?
Mírame. Comprende. No.
No estás en un error.
Soy tú. Eres yo.
Ahora húndete conmigo en la desesperación.
¿Que por qué? Sencillo.
Tampoco tienes otra opción.
Wow! Esta entrada ha molado mucho, MUCHO.
ResponderEliminarEra un poco predecible lo de la bestia que era la miasma persona, pero eso no le quita genialidad.
Lovéote