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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Hola de nuevo :D

¡Hola! Prometo que no te olvido, querido blog mío, pero hay otras cositas que también reclaman mi atención. I'm sorry but I love you, you know ~

Y ahora... ¡Hola de nuevo a todos los que me leen -comenten o no, eso es indiferente, os tomáis la molestia de leer, ¿qué menos que un saludo?-!

Sí, lo sé, ando más perdida que el cura de mi pueblo(os aseguro que a ese hombre lo he visto dos o tres veces desde que tengo memoria, así que imaginaos), pero estuve ocupadilla con otras cosas. Entre otras, un foro que me tiene loca de amor porque une dos cosas que me encantan: Hetalia y Harry Potter <3

Imagino que todos sabréis quién es Harry Potter (el niño que sobrevivió... y si no lo sabéis, merecéis pisar una pieza de lego o o o... que vuestro kinder no traiga sorpresa, ea), pero a lo mejor sabéis poco de Hetalia (o nada), así que, agarraos fuerte porque os van a ser reveladas grandes y maravillosas verdades (?).

Empezando por el principio: Hetalia es una serie de animación japonesa (anime) que trata sobre la historia nueva, antigua o futura (?) de los países del mundo. En un principio, iba sobre las Pontencias del Eje, los Aliados y la Segunda Guerra Mundial, pero la cosa se fue agrandando con los fans locos que pedían más y más, y al final se ha convertido en una serie de puro fanservice yaoi para todas las seguidoras (entre ellas, yo).

En cuanto a personajes... hay muchos, demasiados. Así que os mostraré brevemente mis favos :3

En orden de cercanía, Alemania (alias ¡ay omá, qué rico! D-digo Doitsu), Italia o Ita-chan ~ y Japón o Nihon. Bien, pues aquí se resume mis tres favoritos principales (sí, eje power).

Opinión... No os voy a decir si merece la pena verla o no, pero son 5 minutos de capítulo... si no te gusta, tampoco perdiste mucho de tu vida, y si te gusta... querrás matar por tener tan poco ~

Bueno, tenía pensado subir lo que escribí para el post del foro, pero ya lo dejo para la próxima. Por ahora, disfrutad.

Nos leemos ;D

lunes, 29 de agosto de 2011

Niña perdida

Mary alargó una mano para juguetear con los rayos de sol que se colaban por la ventana. Le gustaba maravillarse con el calor que desprendían y con las curiosas formas que la sombra de sus dedos creaba.
Sin embargo, aquel día, en aquel momento, sólo sintió un calor sofocante, surgido de su propio pecho, de la zona donde debía estar su corazón; un corazón que latía herido, un dolor que no conocía límites. Un ansia desesperada por unirse a aquellos rayos de sol la embargaba. Porque los rayos de sol no sienten, pensaba.
Aquella luz nunca sentiría desdicha, miedo o coraje. No sentiría amor ni rechazo. No tenían corazón que aplastarle ni sentimientos que pisotearles. No tenían nada, más que su brillo y su calor.
Mary se levantó de su asiento, sin fijarse en quien estaba a su alrededor. Al fin y al cabo, todo era una sombra, todo estaba marchito. Corrió las cortinas con delicadeza (una que nunca le habían demostrado y, por lo tanto, no sabía cómo había aprendido) y paseó una mano por el cristal de la ventana, deseando fundirse con aquellos rayos de sol insensible. ¿Podría volar con ellos? ¿Se lo permitirían? Aunque no hubiera luz en ella...
Dejadme salir, le había suplicado en vano a la oscuridad que se había apoderado de su interior. Todo gracias a él, a sus palabras sin medidas.
Mary estiró los labios en una mueca de antipatía. Los recuerdos dolían, y en aquel momento sólo quería ser un rayo de sol. Abrió el cierre de la ventana y la empujó suavemente. Una alegre brisa estival le revolvió los cabellos.
¿Y el aire? ¿El aire sentía? Frío, calor... no era el tipo de sensaciones que Mary deseaba dejar atrás. El frío se combate con calor, el calor con frío; más fácil que combatir el dolor.
Mary sacó la cabeza y miró, contempló al mundo que aún decidía sucederse sin que ella fuera conciente. Sacó un poco más su cuerpo, le gustaba la sensación de no sentir más que su cuerpo en el aire. Quería volar, volar, muy lejos. Como Peter Pan voló lejos de aquello que lo lastimaba: El hacerse mayor, el comprender los sentimientos adultos... Mary quería ser una niña perdida allá en Nunca Jamás.
Llévame contigo, Pete... susurró mientras se dejaba caer más allá del límite de la ventana.
Pero no era a ese Pete a quien llamaba, si no a un Pete que sí había crecido, a uno que no había tenido la inocencia de no entender sus sentimientos, si no que lo había hecho y los había destrozado limpiamente, sin remordimientos. Aún recordaba aquella boca, aquella boca que tanto amaba, regalándole su amor a otra que no era ella.
Mary vio sus ojos, sus ojos refulgiendo con mofa cuando se dio cuenta de que lo había visto. Y aún así, aún en aquel momento, creyó ver un poco de amor en ellos.
Se abrazó a aquella mirada, y a su boca, a la imagen de quien había amado y amaba, mientras una terrorífica boca verde le abría los brazos para atraerla hacia abajo. Hacia un nuevo infierno.
                                                                             ***
Pete nunca conoció su suerte, y si la supo, nunca debió importarle.

sábado, 27 de agosto de 2011

Ella

Ella era como tú, como yo, como cualquier otra niña.
Ella soñaba, como cualquier otra. Ella tenía esperanzas, deseos... ella creció y tuvo ambiciones.
Ella tenía un corazón como todos. Ella probó el dulzor de la felicidad, y saboreó la amargura del dolor.
Ella tenía ojos para ver. Ella veía que todas eran hermosas. Ella preguntaba a la luna por qué no era así.
Ella oía al mundo que la rodeaba. Ella escuchaba cosas buenas de quienes la rodeaban. Pero ella sólo oía cosas malas de sí misma.
Ella tenía boca para alabar a quienes tenía cerca. Pero ella nunca pudo expresar nada bueno sobre sí misma.
Ella podía saborear las texturas con la piel. Ella se imaginaba cómo de suave sería la piel de él. Pero ella nunca la tocó.
Ella se sentía marginada de aquel mundo al que tanto ansiaba pertenecer. Ella no tenía nada especial, ¡ella no merecía existir!, le gritaba su insana voz interior.
Y ella lloraba, lloraba en silencio en su cama, sintiendo que su propio cuerpo iba a aplastarla con cada gemido de llanto que trataba de contener.
Y ella llora, aún llora.




miércoles, 22 de junio de 2011

Antes, ese era mi mundo

He empezado a quedarme atrás. O simplemente he cogido una camino diferente.
Quizá siempre fui distinta al resto. Quizá me volví distinta con el tiempo.
Nunca he sentido que encajaba con el resto de las personas de este mundo. Y nunca hice nada por cambiarlo.
Ahora es tarde para hacerlo. Me he quedado atrás, atrapada tras un cristal, y como una niña, solo puedo contemplar impotente cómo el mundo se desarrolla sin mí.

jueves, 21 de abril de 2011

Quiero volver a casa

A veces, me siento perdida, desplazada. Y sé por qué. Nunca me he sentido parte de algo en serio... Muchas veces me he embriagado en la ilusión de que estaba formando parte de algo verdaderamente importante, más allá de mi familia o de mis amigos. 
Pero no era cierto. 
Hace unos meses -ya casi hará un año-, formé parte de algo muy especial, algo que hizo que mi mundo se volcara tres o cuatro veces, haciéndome desmontar todo el mundo que había creado. 
Tengo un hogar, una "casa" a kilómetros de aquí... Y aunque nunca la he visto, hoy la he extrañado mucho. Demasiado.
Quiero respirar con la totalidad de mis pulmones sintiéndome completa.
Quiero volver a casa.

jueves, 14 de abril de 2011

Cuidado

Es lo que debes tener al acercarte a alguien.
¿Sabéis? Yo antes no tenía cuidado, me acercaba a cualquiera con los brazos abiertos, a cualquiera que me hablara, que me diera un poco de calor. El dolor que produce la soledad es un mal consejero en estos casos.
Con quince años, andar por el mundo a corazón abierto es como saltar por un precipicio creyendo que podrás volar... te estrellas, sí o sí, no hay otra opción. Y la primera vez me destrozaron. Y la segunda me aplastaron. Y la tercera, y la cuarta... A la quinta me prometí que nunca más. Pero hubo una sexta, y una séptima.
Aún hoy en día le doy la oportunidad a cualquiera que me finja un poco de amor. Porque no aprendo, porque con la edad me vuelvo más ingenua. Siempre supuse que algo andaba desordenado dentro de mí; ahora no puedo hacer más que afirmarlo: Soy adicta al dolor. Cuidado no tiene ningún significado para mí.

lunes, 11 de abril de 2011

Mine ~

¿Qué escribir? Hace mucho que no escribo nada y siento que es porque mi inspiración ha volado lejos.
A veces, me gustaría escribir sobre lo que me pasa a diario, pero no lo considero lo suficientemente interesante para hacerlo.
Otras, me gustaría escribir sobre que aquellas extraordinarias cosas que me ocurren y me hacen maravillarme -tanto de los demás como de mí misma-, pero siento que mi vocabulario es tristemente escaso para describirlo en su totalidad.
Casi siempre, quiero dejarle claro a la gente que quiero que ese sentimiento sigue intacto, pero decírselo con algo más que un simple "te quiero", el cual hoy en día ha adquirido la misma validez que un "hola". Nuevamente, mi falta de inspiración hace acto de aparición y me disuade de mala manera de la idea.
Y vuelvo a quedarme aquí, ante la pantalla, con la mente totalmente embotada, llenándome de toda la información posible para convertirme en... ¿una copia de lo que leo?
Siento que hace mucho que perdí la posibilidad de volverme original, por miedo, por hastío, por inmadurez. Creo que estoy dejando escapar lo que más quiero y deseo de la forma más absurda que se puede hacer: quedándote sentada ante una pantalla de ordenador sin hacer nada, absolutamente nada.
Tal vez, necesite alguien -o algo- que me dé una palmadita en el hombro y me diga: "¡Eh! ¿Qué haces?". Y quizá, sólo quizá, yo sea lo suficientemente lista para entender la verdad en esas palabras. Y correr tras ellos, como lo hacen aquellos destinados a algo grande, como los ganadores que se volvieron leyenda.


Aunque ese sea el día más solitario de mi vida, será mío ; )