La realidad es que me acostumbré al calor de tu mirada, al
olor de tu piel y a la forma de tu boca. La verdad es que soñé que todo era
mío, que lo disfrutaba, que a ti te gustaba. Y como siempre, equivocada, me
llevé más golpes que caricias, más llantos que risas. Siempre por tu mano, por
tus labios, por tus gestos, por todo lo que deberían darme y nunca dan.
Si esto es una pesadilla, despiértame, Vocal… despiértame
ya.
Consonante.