¿En qué momento dejaré de sentir?
No lo digo por mí, si no por los demás.
Porque el sufrimiento hace nacer mi locura.
Y el monstruo que aguarda en ella no es precisamente hermoso. Es paranoia.
Mi paranoia desatada. Y no podré volver a controlarla. No querré, simplemente.
Me será más cómodo dejar que os devore como a mí.
miércoles, 30 de mayo de 2012
martes, 29 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
Good Enough
Suficientemente buena. Eso era algo que creí que nunca me
sentiría, suficientemente buena para algo. Porque siempre fui la pieza que no
encajaba, la nota que desentonaba, la fea mancha en el tapiz hermosamente
decorado.
Y sin embargo, un día cualquiera, un día que esperas que sea
igual al resto… todo cambia. Un simple hecho, una decisión que nunca creía ser
capaz de tomar vuelca tu mundo, lo sacude, lo transmuta… Y te das cuenta de que
lo anterior a eso fue absurdo: las noches temblando, llorando en la cama
deseando esfumarte; el miedo y la agitación al salir a la calle, a enfrentarte
a ese mundo que nunca te aceptó, que siempre te rechaza…
Te das cuenta de que la vida puede ser buena, a pesar del
precio de nuestro sufrimiento hasta ese momento. Y que lo que sufres te enseña
a escoger, a ver aquello que realmente es bueno para ti. Y es en ese instante,
en el que entiendes que mereció la pena. Porque si las cosas no se hubiesen
desarrollado de esa forma, nunca hubieras podido comprender en su totalidad que
lo eres, eres suficientemente bueno para pertenecer a algo más grande, algo que puede que ni siquiera entiendas, pero está ahí, y siempre lo estuvo.
Pase lo que pase,
I feel good enough.
domingo, 8 de abril de 2012
Journey
“Si todo va bien, volverás a casa cuando anochezca. No habrá
miedo, no habrá dolor. Quedaremos fuera del orden, fuera del tiempo. Porque
nosotros estableceremos nuestro universo. Ese que se esconde en tus ojos, el
que a veces atisbo en tus sonrisas”.
Si pudiera decírtelo algún día…
Eres un enigma, un enigma curioso, un enigma desmedido… Eres
complicado, tanto que, a veces, buceo sin ver en el océano profundo que algunos
llaman corazón. Y creo que estoy sola, pero tú siempre lanzas una chispa luz
para guiarme. Porque estás solo, porque crees que no tienes a nadie, y pides
ayuda a gritos.
Y finges, finges que esa soledad te gusta, finges que nadie
te ha herido. Pero es mentira, porque todo el mundo daña alguna vez, y tú has
recibido más dolor del que nadie merece.
Una vez oí que nunca recibimos más de lo que podemos
soportar. Tú debes ser fuerte, muy fuerte, la persona más fuerte que conozco. Y
por eso te admiro. Y no me gusto. Porque nunca podré ser lo suficientemente
fuerte para estar a tu lado, para disfrutar de ti.
Lo siento.
Pero ten por seguro algo: Eres amado. Nunca estarás solo, yo
cubriré tu daño. De quien sea, en todos lados.
Yo voy a salvarte, aunque pienses
que no necesitas ser salvado.
lunes, 30 de enero de 2012
Vendo el guión de la película más triste
Noto
tu ausencia. Mire donde mire, piense lo que piense, te cuelas en cada rincón de
mi presente y te aferras de forma dolorosa a todo lo que creía intocable.
Noto
tu ausencia en las cortinas aún echadas, en la ventana cerrada por la que ya no
entra suavemente la brisa otoñal; noto tu ausencia en mi cama, en ese olor
pegado a tu piel que empieza a desvanecerse de mis sábanas.
Noto
tu ausencia al levantarme, al rodearme con mis propios brazos el cuerpo
tembloroso y frío; noto tu ausencia en cada rincón de la casa, en el baño, en
la cocina… algo falta, algo que me hace recordarte a cada segundo. Y como la
sangre corriendo bajo un cardenal, relámpagos difusos de recuerdos me asedian,
clavando agujas de hielo en mis entrañas.
Noto
tu ausencia en aquella mesa donde un día me juraste “voy a quedarme contigo,
pase lo que pase”. Aprendí demasiado tarde que las promesas siempre se parten.
Noto
tu ausencia en la espuma del café recién hecho, esa que se quedaba atrapada en
la zona de tu bigote y yo te limpiaba entre risas, a besos.
Noto
tu ausencia en aquel día que llegaste con flores hasta mi jardín, susurrando un
“no importa el motivo, son para ti”.
Noto
tu ausencia, y tu ausencia duele. Y no hay palabras ni lágrimas que me
consuelen.
Noto
tu ausencia… Noto tu ausencia. Y también tu presencia, como una sombra callada
en cada esquina.
Si
sigues aquí, ¿por qué no te veo?
Si
te has ido, ¿por qué te siento?
lunes, 16 de enero de 2012
Cuando éramos tú y yo contra el mundo.
Echo
de menos cuando éramos tú y yo contra el mundo. Cuando nuestra mayor
preocupación era buscar tiempo para estar juntas, cuando nuestras mejores horas
eran aquellas en las que nos las pasábamos en tu habitación, hablando y riendo,
cuando nos mirábamos y sabíamos lo que la otra estaba pensando. Lo echo de
menos, tanto de menos…
A veces finjo que no me doy cuenta;
otras no me doy cuenta en serio, pero sigues formando una parte sólida y amplia
de mi mente. Fuiste un grueso capítulo en mi vida, uno de esos que parecen no
tener final. Pero lo tenía, ¿verdad?
Aún así, se sabe que sin él, la
trama de esta historia no tendría mucho sentido.
Llevaba mucho creyendo que aquel
capítulo había quedado sepultado atrás, en el gran cajón de cosas que me duele
recordar. Sin embargo, hoy resurgió, recibí noticias que me hizo desempolvar
aquellas hojas, tuve nuevas ti.
Por primera vez en mucho tiempo,
pensé en ti y sonreí al saber que eras feliz, aún lejos de mí, que habías al
fin encauzado tu vida como yo siempre quise. Y me alegré, me alegré por ti.
¿Sabes
que es lo malo? Que me hubiese gustado decírtelo en persona. Muchas veces me he
planteado qué te diría si volviera a verte, de qué hablaría… si me dieses pie a
más que un saludo precipitado al pasar a mi lado. Y la respuesta sigue estando
igual de difusa, porque te contaría tantas cosas… y a la vez no te diría nada,
porque pensaría que tú ya lo sabrías. Porque con mirarme a los ojos, sabías lo
que me rondaba la mente, y sabía cómo distraerme de los problemas de mi mundo,
procurando complacerme.
Fuiste
buena, muy buena, demasiado buena conmigo. Ahora sé que no me porté lo
suficientemente bien contigo. Pero así fue, y así acabó.
Admito
que he intentado reemplazarte, con desastrosos resultados. Nadie se asemeja a
ti, a nosotras dos juntas, desafiando el mundo. Lo que teníamos era algo que
sólo se encuentra una vez en la vida, y yo sé que lo encontré y lo perdí. No
espero la suficiente fortuna como para encontrarlo una segunda vez, sólo espero
poder conservar estos recuerdos muchos, muchos años.
Y
que tú te acuerdes de mí como yo me acuerdo de ti, aunque sea de vez en cuando.
jueves, 12 de enero de 2012
Drama
A menudo. A diario. Por todas partes. Es como un aura
enfermiza que contagia cada milímetro de aire. ¿Pero qué le pasa a todo el
mundo? Las cosas están mal, son difíciles o angustiosas… pero ¿de verdad hay
que hacer un problema de cualquier cosa?
Últimamente os ha dado a todos por hacer un drama de
vuestros “problemas”, haciéndolos más grandes y graves de lo que en verdad son.
Y lo peor es que cuando se os pregunta, se os escucha todas esas barbaridades
que soltáis a veces tratando de no haceros ver de entrada (para evitaros daño)
que lo son, y se os trata de ayudar, abriéndoos los ojos a la realidad,
rechazáis la ayuda de la peor forma:
Es que tú no me entiendes, tú no sabes lo que son los
problemas.
Ay, espera a que deje
de reírme y te respondo.
Te aseguro que todos en este planeta han tenido problemas,
es más, han tenido los mismos que tú y más. Pero no han convertido sus
problemas en un obstáculo insalvable ni han visto venir todas las catástrofes
apocalípticas juntas.
Nunca le vi más sentido a la frase “Hacer una montaña de un
grano de arena” hasta que conocí a gente así, bueno, se volvieron, porque no
recuerdo que al conocerlas fueran así. Claro que hay problemas, forman parte de
la vida, y hay que asumirlos y enfrentarlos. Pero, al igual que muchas cosas,
hoy le llamamos “problema” a cualquier minucia que nos desinfla la pompa,
aunque sea un poco.
¿Que te llevas mal con alguien? Quítate del medio, de forma
abierta o discreta, pero no te pongas máscaras para fingir mientras por dentro
no las tragas.
¿Que tu novi@ es un
inmaduro? Hazle madurar a base de sinceridad, o acabará pudriéndose antes de
ser una fruta sana. Y una manzana podrida
acaba estropeando el saco.
¿Que tu familia no te soporta ni tú a ella? Haz lo posible
por labrarte un futuro lejos.
Y así sucesivamente, si hay un problema, se le busca
solución. Porque las hay, para todo, incluso cuando parece imposible. Y sobre todo, las hay para esas nimiedades que llamáis problemas.
Porque, como ya dijo alguien alguna vez, el que no se consuela es porque no quiere.
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