Quizá, con gestos amables, pierdan sus garras. Quizá así dejen de lastimarme.
Lidiar con algo físico es más fácil, existen remedios más eficaces.
Las heridas internas cicatrizan más lentamente... Las heridas del alma, a veces (me temo)... son incurables.
He vivido en las sombras, temerosa del rechazo de la luz porque ya procaces destellos me habían repudiado. He recurrido a vidas ajenas, alimentándome como un vampiro. Pero he sobrevivido. Y he aprendido a convivir conmigo, a soportarme.
Puede que algún día, incluso, llegue a quererme lo suficiente para no necesitar que nadie más lo haga (Ni siquiera tú, Vocal).
Hasta entonces, Consonante... hasta entonces... Escucha lo que te (nos) digo:
Sobrevive.
Consonante.
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