Al fin y al cabo, es una parte de mí, una importante. Mi propia esencia se entrelaza en Ella, se une... difuminando los límites entre quien soy y quien quiero ser. Y siempre seré. Es irremediable.
Ella me mira desde el espejo y su malévola sonrisa se llena de grietas.
¿Quién soy?, me cuestiona. ¿Quién soy, Consonante?
Nadie, miento. No eres Nadie.
Pero Ella siempre gana.
Porque eso determina mi destino. Y ese Destino no me gusta. Me condEna.
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