No está hecho para ser alimentado.
Alimentar implica destruirme.
No debo alimentar.
Pero...
¿Y si lo hago de forma inconsciente?
¿Y si no está en mi poder pararlo?
¿Y si mi destrucción está asegurada?
Entonces, solo queda una cosa:
Asumirlo.
Estoy condenada.
Consonante.

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